divendres, 15 d’agost de 2008

Perito Moreno y El Chaltén. Luz Divinia


Nuestra llegada a El Calafate en avión nos permitió contemplar desde el aire el norte de Tierra del Fuego y la Patagonia más austral. Por estas épocas lo que observas son kilómetros y kilómetros de estepa helada, salteada de vez en cuando con pequeñas estancias, alejadas de cualquier tipo de civilización. Desde el cielo te preguntas cómo es posible que se elija un sitio parecido para residir, pero cuando tienes la oportunidad de vivir sus días y sus noches, con sus amaneceres y anocheceres, te das cuenta que deben existir razones místicas, casi divinas para aguantar tanta dureza e inmensidad.

Sin duda alguna, si hay un sentimiento que te asalta en la Patagonia cuando oteas el horizonte es el de enormidad. Una vez más, la grandeza de la Tierra te hace entender que eres una nanomota de polvo. Perdido en esta inmensidad es imposible no relativizar la existencia y entiendes cómo los aborígenes de la zona, ahora completamente desaparecidos, sólo rendían pleitesía a la madre naturaleza. En cierta medida, volver a los ritos paganos nos ayudaría mucho en nuestro camino hacia ninguna parte, pero eso ya es otro cantar.


Pernoctamos en un hostel de lo más divertido, que por 33 pesos (7 €), además de dormir en buenas condiciones, te daban la cena en un amplio comedor con mesas corridas con todos los viajeros así como el propio personal del albergue. Nos adentramos en el recuerdo de las casas de colonias de cuando éramos niños y nos permitió conocer a mucha gente y echarnos unas risas cada noche después de las largas jornadas dedicadas a descubrir las maravillas que hay en esta parte de la cordillera andina. Incluso, aprendimos a usar las manzanas (por cierto, buenísimas en Argentina) de una forma insospechada. Sólo faltó que Martín y Jahir, dos de los curreles del hostel, nos enseñasen a realizar una compota mucho más que dulce.
Aquí descubrimos quién fue Francisco Moreno que, aunque a simple vista podría ser el abuelo materno o uno de los primos de Marta, Maribel y Fran (se apellidan Spà Moreno). En realidad fue uno de los conservacionistas y aventureros más importantes que ha alumbrado Argentina. ¡Genio y figura hasta la sepultura! Murió triste, sólo y arruinado (como casi todos lo genios), pese a que gracias a él hoy podemos disfrutar de algunas de las maravillas del mundo casi en su integridad. Su profesión era la de perito y, aunque no lo descubrió, da su nombre al Gaciar más famoso del mundo.

El glaciar Perito Moreno es, simplemente, !Impresionante!. La lengua de hielo formada gracias al avance de la nieve que se acumula en las montañas cercanas, se alarga unos 14 Km formando un todo en frágil equilibrio. Esta enorme masa se dibuja en el paisaje como si fuera un cuadro natural. La principal razón del éxito de esta maravilla es su fotogenia. No es ni el más grande, ni el más alto y probablemente tampoco sea el más bello, pero su accesibilidad, gracias a los miradores ubicados justo delante suyo, permiten contemplarlo cara a cara sin descanso. Es entonces, cuando te das cuenta que este pedazo de hielo prehistórico tiene vida propia y parece que te rete constantemente, sin apartar su mirada de la tuya. Cada media hora, incluso menos, se desploman pedazos (este invierno más que nunca) del glaciar al agua, provocando un espectáculo visual y auditivo que no deja pasivo a nadie. Te hipnotiza de tal manera que te quedas inmóvil esperando a que vuelva a suceder. Ahora entendemos porque contemplar una ruptura como la del pasado mes de julio debe ser un auténtico espectáculo. Lástima que el calentamiento global amenace este trozo de historia.

Posteriormente nos desplazamos a El Chaltén, nombre aborígen para describir a la “montaña que humea” y que es más conocida como Fitz Roy. Resulta que tanto los primeros moradores como sus descubridores modernos pensaban que era un volcán muy activo. Sin embargo, se trata de un bloque de granito, de más de 3.400 metros, que sufre las inclemencias de una meteorologia muy cambiante a causa de su cercanía al océano Pacífico. En cualquir caso, por el efecto óptico que pudimos ver al contemplarlo realmente parece que estés delante de un volcán a punto de estallar. Pese que a por estas épocas la zona está casi desierta por el frío y la nieve, pudimos observar el vuelo majestuoso del cóndor andino y pasear por los silencios senderos de esta meca del trekking y la escalada extrema. El Chaltén merece una estancia más prolongada. Debimos quedarnos más tiempo.

Para llegar a El Chaltén nos subimos en un colectivo a primera hora de la mañana cuando el Sol ni se intuía. Mientras circulábamos medio dormidos pudimos disfrutar del despertar del día en la estepa patagonica. Transitábamos por la Ruta 40, una carretera de ripio (gravilla) que cruza de Norte a Sur Argentina bordeando la cordillera andina, cuando nos detuvimos en una estancia que hace la función de área de servicio. El nombre de este establecimiento, Luz Divina, describía perfectamente el amanecer que acabábamos de contemplar. La naturaleza nos acababa de ofrecer una espectáculo de poseía visual.

Sin embargo, lo más sorprendente lo encontramos en su interior, puesto que en este lugar vive una familia acompañada de múltiples animales entre los que destaca un guanaco domesticado (un pariente del camello autóctono de la Patagonia), que obedece, cuál perro faldero, todas las órdenes de la señora de la casa. Con su largo cuello alcanza sin problemas el mostrador atestado de bandejas de alfajores, bizcochos, barquillos y otros dulces; pero ni por asomo se atreve a hincar el diente en ninguno de ellos. Sabe que se juega un buen mamporro y que los turistas, como nosotros, somos una fuente menos peligrosa de comida. Aunque, cuidado, si uno se pasa de gracioso con el bicho recibirá un regalo inesperado: un escupitajo. En esta tierra de luces de otro mundo, encontramos a otro Dios argentino, este no lleva el 10 en la camiseta, ni se llama Diego Armando Maradona, pero tiene su mismo apodo, Pelusa, y también escupe con muy mala leche


Fotos:

Perito Moreno y Calafate: http://picasaweb.google.com/ankor73/Perito

El Chaltén: http://picasaweb.google.com/ankor73/ElChaltN



3 comentaris:

microbi ha dit...

HOLA!
quines fotos! quina vista! Llastima que ens estiguem carregant la terra i...els glaciars es desfacin tan rapidament!
Heu conegut "llamas" dignes de Tintin!
mola!
:)


Jo, ultima setmana a NY, i tornada cap a casa.
Petons!

Qui som? ha dit...

Hola!!
Carai com us ho esteu montant eh...
Això del Perito té una pinta es-pec-ta-cu-lar!! Les fotos són molt xules!

Anònim ha dit...

K paisajes mas chulos!!!como me hubiera gustado estar ahi! Bueno, no he entendido muy bien lo de la manzana, quiero explicaciones, sobre todo porque el chico dela manzana tiene muy buena pinta jaja

Bueno, tengo cosas q contaros sobre nuestro amigo cordobes, ya os escribire un mail.

Besos
Natalia