divendres, 5 de desembre de 2008

Pedos y más pedos. La Selva Inka

Cuando vas a la selva, esperas encontrarte con los tópicos habituales: pájaros mil, caimanes, arañas, serpientes, monos, todo tipo de insectos, muchas vegetación, ríos caudalosos y comunidades indígenas. Durante nuestra estancia en la Selva Inka, a las puertas del Parque Nacional del Manu, una de las joyas de la biosfera amazónica, tuvimos la suerte de ver algunas de ellas y la mala suerte de no contemplar las más espectaculares. En cualquier caso, lo que no esperas es ser testigo o protagonista de un concurso muy singular.

Nos fuimos con tres amigas, dos españolas, Bego y Sara, compañeras de voluntariado en Huaro, y Sandra, una limeña afincada temporalmente en Cusco. Para llegar desde esta ciudad hasta la selva tienes que bajar, por narices, de los Andes. Este trayecto se puede hacer de forma bastante relajada y relativamente asequible en avión, hasta Puerto Maldonado. Sin embargo, si uno quiere contemplar como las montañas de esta cordillera se hunden en la verde espesura selvática, lo mejor que se puede hacer es tomar una de las múltilples guagas que te llevan hasta Madre de Dios, Quillabamba o, este fue nuestro caso, Pilcopata. La experiencia empieza justo en el momento en que pones los pies en el bus. Podemos garantizar que es intensa. Los caminos que te conducen hasta estos lugares son para encogerte el corazón.

Ahora bien, la tortura tanto física, por los baches de la carretera sin asfaltar y lo incómodas que son las butacas, como psicológica, por la sensación de estar constantemente a punto de caer al vacío, vale la pena. No es masoquismo, simplemente es la mejor manera de contemplar como de golpe y porrazo los Andes, siempre tan áridos, con una vegetación uniforme, se convierten en un bosque cubierto permanentemente de nubes, y que parece estar dudando sobre su identidad: ¿andino o selvático?

Durante el trayecto, y a medida que desapareces bajo el manto verde, aumenta rápidamente la humedad y la temperatura. Después de 4 meses instalados en los Andes sentimos la necesidad de quitarnos ropa y ponernos manga corta, prenda que añorábamos lucir sin miedo al frío repentino. Llegamos a Pilcopata con la frecuencia cardíaca un poco alterada, en especial Sandra. El pueblecito, que parece uno del Far West, no tiene absolutamente nada, pero nos instalamos allí en la agradable pensión de Doña Carmen, para ir visitando las zonas de interés cercanas, muchas de las cuáles o no tienen alojamiento o son extremadamente caras. Nuestro deseo era entrar al Parque del Manu por libre, pero es una idea compleja. Necesitas alquilar un guía, un bote y su conductor, disponer de un lugar donde dormir o ir a unas zonas de acampada muy alejadas. Implica tiempo y dinero, y no teníamos ni una cosa ni la otra. Por otro lado, contratar un tour cuesta una fortuna indecente.

En cualquier caso, esos días pudimos acercarnos hasta Huacaria, donde reside una comunidad indígena, paseando por caminos que se adentraban por la Selva Inka. Con infinidad de mariposas y bichos distintos, y con menos agua potable de la necesaria, llegamos, sedientos, cuando estaban jugando u
n partido de fútbol. Allí nos enteramos que se podía acampar en un zona cercana, en el meandro de un pequeño río, donde había una playa fluvial fantástica, pero no teníamos tienda (cuesta 15 soles por persona). Por suerte, una ONG yanki había canalizado y capacitado a la comunidad para potabilizar parte del agua que fluye a su alrededor. Curiosamente, gracias a este proyecto la Comunidad se estaba planteando aceptar una oferta que habían recibido de Pilcopata para vender al pueblo su agua excedentaria. Después de bañarnos en el río, cargar botellas, y regresamos a Pilco con el tren de San Fernando y esperando ver bestias pardas... pero se resistían a aparecer.

Intentamos adentrarnos más en la espesura y nos acercamos al río Alto Madre de Dios, que aquí es considerado un río pequeño, pero que a medida que se aleja de los Andes se convierte en un río poderoso y el principal afluente del Beni, gran río boliviano. Nos acercamos a Atalaya, el primer puerto fluvial que encontramos y alquilamos un bote para ir hasta Salvación. Pese a que el río iba bajo, se te ponía cara de velocidad al descenderlo en barco. Remontarlo fue aún más chévere. En Salvación visitamos el proyecto de Chaska Wasi, el Hog
ar de las Estrellas (http://www.chaskawasy.org) ONG en la que trabaja Pako, otro de los compis que hemos hecho por Cusco. Si alguien quiere hacer voluntariado en plena selva, aquí tiene una opción muy interesante, y un buen proyecto.

Al final, nos fuimos de la Selva Inka sin ver ni un mono, ni caimán, ni bicho grande... al menos en libertad. Al mismo tiempo, y por suer
te, nos picaron pocos mosquitos, gracias al pinchazo de vitamina B12 que nos recomendaron. Sin embargo, nos reímos mucho, en especial cuando circulamos por los caminos de la selva dentro de la caja de un camión descubierto, así como cuando asistimos al concurso de pedos que Bego y Joan se marcaron. Soprendentemente, Bego ganó. Joan aún no lo ha superado. Regresamos, con ruidos y olores incluidos, hacia Cusco, por la misma carretera, pero esta vez en taxi colectivo. ¡Esta vez Sandra sí pudo dormir!

Fotos

http://picasaweb.google.es/ankor73/SELVAINKA_1#



5 comentaris:

Anònim ha dit...

ei que paisa!!

ja tenia mono de nous posts, tant temps sense llegir res nou..... m'alegra que us torneu a moure, i a més cap a la platjeta! que la muntanya és guay però tot té un aire una mica tristot i melancòlic. i això d'estar al tròpic amb el forro polar i les botes.....como que no!

petons

joan

Salva ha dit...

Ei CraK CataCraK!!
Collons, quin be de deu de dones!!
Tu si que en saps pajaro.
Abraç des de Salvador.

Mireia i Marc ha dit...

Hola parella,
Aquest cop us escrivim per donar-vos un link que us pot resultar d'interès. A http://rojadirecta.com (potser ja el coneixeu) es probable que dissabte es pugui seguir el Barça-Madrid. Potser peta pq si hi ha molts trotamundos que volen veure la pallissa del Barça no aguantarà, pero al menys nosaltres des de la Xina probarem sort.

PD. ¿Quién se quema? jejeje

Un abrasu,
M&M

Pepa ha dit...

a la fi heu pogut enviar fotos de la selva ¡¡¡quina enveja i quin riu si el tinguesim a casa nostre les fotos son molt macas petons

Anònim ha dit...

Hola Marta i Joan, el més similar a la vostra última experiència que m'ha passat a BCN ha estat sortir a sopar a un restaurant de Sants a on ens van "inflar" amb 3 plats potents i Lambrusco. El show dels pets va tenir lloc al City Hall a on, amb la colla, ens camuflavem entre la gent per intentar desfer-nos de la feixuga càrrega que portavem a dins... els meus amics van tenir més sort que jo que vaig arribar a casa amb una panxota que semblava que estava de sis mesos... Martona espero que quan tornis podrem tornar a organitzar un concurs!

Petons, la Jarel